Marketing Digital

Claves del storytelling

Las claves del Storytelling

Las claves del Storytelling 1346 758 Eric Onidi

En un mercado altamente competitivo, diferenciarse de los competidores es una de las bases del éxito. En este artículo hablaremos de la comunicación sobre la marca y cuales son las claves del Storytelling.

La calidad de un producto o la competitividad de su precio ya no son argumentos suficientes para asegurar una venta online. Para la mayoría de las empresas, los marketplaces, las ofertas y los comparadores les han obligado a ofrecer un precio muy ajustado para poder vender sus productos. Igualmente, una buena reputación de calidad es un criterio básico para convertir una visita a una página en una venta.

En consecuencia, al dirigirse a su público objetivo las empresas deben ir más allá y tratar de conectar con las personas, creando una relación que les permita identificarse con los valores de la marca.

Qué es el Storytelling

El Storytelling es el arte de contar una historia y de crear un vínculo emocional con la audiencia. Utilizando una narración poderosa, una buena historia permite a las personas conectar de forma inmediata y duradera con una marca.

En la práctica, es una herramienta de marketing digital que tiene por objetivo crear una conexión entre la empresa y las personas para conseguir un determinado fin, como vender, informar, inspirar, obtener feedback, reforzar la marca o dar a conocer un nuevo producto o servicio. La difusión de la historia (en formato texto, video y audio) se puede realizar por distintos canales como redes sociales, web, blog, correo electrónico, entre otros. La clave es que la historia esté adaptada al canal utilizado (e idealmente que estos se complementen entre ellos).

Por qué es importante

Una historia es siempre más fácil de recordar que un simple mensaje o anuncio publicitario. Las personas se identifican más fácilmente con una historia que sea cercana e inspiradora y captan mejor el mensaje que una marca quiere trasmitir. Las emociones generadas quedan grabadas en la memoria.

En aspectos de comunicación, el Storytelling tiene numerosas ventajas:

  • Genera confianza en los clientes.
  • Acerca la marca o empresa a las personas, creando una sensación de pertenencia (identificación con los valores trasmitidos en la historia).
  • Facilita el recuerdo de la marca y del impacto que provocó, por ejemplo, ante una necesidad.
  • Permanece en el recuerdo del consumidor y es contagioso (nos encanta contar vivencias)
  • Permite la diferenciación con la competencia y las campañas tradicionales de publicidad. Si otra empresa utiliza el Storytelling, es muy probable que sea una historia bien diferente.

Las claves del Storytelling

A menudo nos preguntamos que podríamos contar sobre nosotros. Esa problemática existe en empresas que venden productos sin un atractivo particular o en canal B2B. ¿Cómo ilusionar cuando vendes consultoría, mantenimiento, servicios financieros o bienes de consumo ordinario?

La respuesta está en la creatividad: las historias se encuentran en todas partes, cada marca puede encontrar un relato interesante que contar a sus clientes que genere emociones. A veces solo hace falta recabar información e ideas preguntando a clientes, empleados, colaboradores y en general, a la gente que se encuentre cerca, como proveedores, vecinos…

Otro elemento a tomar en cuenta: la historia debe enviar un mensaje. En este punto es primordial que este mensaje y los valores que vehicule esté alineado con los objetivos empresariales.

La historia debe ser sencilla y cercana para que la audiencia no tenga dificultad en entenderla y se pueda sentir identificada. El vínculo así obtenido podrá perdurar más fácilmente en el tiempo.

A la hora de contar una historia es fundamental hacerlo siguiendo una estructura determinada que fije un hilo conductor.

Las empresas deben conectar con las personas, creando un vínculo emocional que les permita identificarse con los valores de la marca.

Eric Onidi

Estructura de una historia

Una buena forma de estructurar una historia es recurriendo a la pirámide de Freytag que consta de cinco pasos. Se desarrolló estudiando las estructuras dramáticas griegas y las obras de teatro de Shakespeare. Estas cinco fases de desarrollo del relato, claves del Storytelling, son:

  1. La exposición, donde se comienza con la historia, se aporta un contexto y se presenta a los personajes.
  2. La acción ascendente, donde ocurre un conflicto que implica un cambio y aumenta la acción (lucha contra el conflicto, complicaciones, etc.).
  3. El clímax, donde la historia llega a su punto de máxima tensión y el conflicto se manifiesta con más fuerza.
  4. La acción descendente, donde la tensión se va relajando y se prepara al lector para la resolución final.
  5. El desenlace, donde se producen los eventos que solucionan el conflicto y se llega al desenlace de la historia (puede ser con final cerrado o abierto).
Imagen de la pirámide de Freytag

Estructura narrativa de un Storytelling

Como plantear una campaña con Storytelling

Para realizar una buena campaña de marketing digital utilizando el Storytelling hay que seguir una serie de pasos elementales (pero que demasiadas veces se dejan de lado):

  1. Definir cuál es la visión, los valores y la misión de la marca para que la historia se adecúe a los mismos.
  2. Definir el público objetivo al que va dirigido el relato permite hacer la narrativa más personal y cercana (para tocar sentimientos y pasiones).
  3. Fijar el objetivo empresarial de la campaña, como reforzar la marca, aumentar las ventas o dar a conocer un producto. En este paso es esencial integrar el Storytelling dentro de la estrategia de marketing digital de la empresa.

Medir el ROI de una campaña

El retorno de la inversión (ROI) de una campaña de Storytelling es difícil de calcular, ya que implica criterios difícilmente cuantificables (identificación con la marca, emociones generadas, memorización) al margen de criterios numéricos tradicionales (impacto en las cifras de venta, tasa de conversión, engagement, etc.)

Si se debe elegir la métrica más importante para saber si una historia “funciona”, sería el grado de conexión con el lector o espectador. Ese vínculo depende de las emociones producidas en el momento de la visualización de un video o la lectura de un artículo. Sin realizar un gran despliegue de recursos, hay indicadores (KPIs) que nos dan informaciones relevantes.

Un KPI de esa conexión es el engagement que genera: cuanta más interacción (comentarios, reenvíos, likes, preguntas), más impacto emocional habrá tenido. Por supuesto, el contenido de los comentarios es fundamental, tanto en nuestros medios como en otros (foros, blogs, redes sociales). Para recopilar y clasificar toda la información, existen software de tipo “social listening”, como por ejemplo Mention o Talkwalker.

En paralelo se puede medir la emoción del público en el porcentaje de personas que hayan visualizado el video de la historia hasta el final, o el tiempo pasado en una página leyéndola. Estas métricas son fáciles de obtener en un Google Analytics bien configurado.

A lo largo del tiempo han habido muchas campañas de Storytelling exitosas que aún se encuentran en el recuerdo de todos como:

  • Nike y Michael Jordan. La empresa de zapatillas y ropa deportiva realizó un Storytelling basado en el jugador de baloncesto Michael Jordan en el año 1999. Se trataba de un vídeo de 1 minuto de duración donde se recogían distintos momentos de la vida deportiva de la estrella de la NBA. En todo el anuncio no se menciona a la marca, salvo al final del vídeo donde aparece escuetamente el logotipo y el eslogan “Just do it”.
  • Lotería de navidad. En España tenemos el claro ejemplo de Storytelling exitoso en las campañas de la lotería de navidad. El objetivo es la venta de décimos de lotería y lo consiguen a través de historias cercanas atacando a los sentimientos y donde la audiencia se emociona e identifica fácilmente con los acontecimientos.

Evolución del Storytelling

En la actualidad algunas empresas optan por el transmedia Storytelling, donde la historia se cuenta utilizando diversos canales de comunicación que se complementan entre ellos, y donde la audiencia toma un papel activo. Hablaremos en profundidad de la narrativa transmedia en una próxima entrada de este blog.

Qué es el Return on Engagement (ROE)

Qué es el Return on Engagement (ROE) 2560 1708 Eric Onidi

Conocemos bien el concepto de ROI (Return On Investment), el retorno sobre la inversión, que mide el beneficio obtenido en relación a la inversión realizada. En este artículo explicaremos qué es el ROE (Return on Engagement) un concepto utilizado en marketing digital desde hace poco más de diez años.

En primer lugar es importante traducir el concepto de “Engagement”, para que tengamos bien claro de qué hablamos. De acuerdo, dominamos el inglés, pero a veces se hace más sencillo entender las cosas en nuestro idioma.

En el contexto del marketing digital, por engagement entendemos el compromiso, la fidelidad, la implicación, la participación de una persona con una marca. Es de alguna forma un indicador que mide el nivel de adhesión, de vinculación de esta persona a la marca.

Tradicionalmente, las marcas han intentado calcular cuánto compromiso e implicación puede generar una determinada acción o estrategia - y la correspondiente inversión económica - en redes sociales, blog, web, app, video…

La diferencia con el ROI es que el ROE es más difícil de traducir en números, ya que estamos hablando no solamente de interacción con la marca, que se puede medir de diferentes maneras, pero sobretodo del impacto en la fuerza de una marca.

Return On Engagement (ROE) | Glosario de Marketing y Estrategia Digital | EMD

KPIs del Engagement

Existe toda una batería de kpis (Key Performance Indicators) que se suelen utilizar; en cada acción se pueden determinar objetivos de engagement y evaluarlos.

Para un webinar por ejemplo, pueden ser el número y el porcentaje de personas que se inscriben, los que atienden al curso online, el número de solicitudes de información o de presupuesto que se recibe después del webinar, etc.

Para un video puede ser el tiempo pasado en mirarlo, si se mira hasta el final, el número (y porcentaje) de likes obtenidos, los clics en los enlaces, las interacciones, las veces que se comparte, los comentarios recibidos, las suscripciones al canal … 

La experiencia en muchas empresas ha demostrado que suelen poner demasiado enfoque en estos kpis y se genera una especie de obsesión por el número de fans, de “shares”, de registros, de solicitudes de info, de descargas… el objetivo siendo aumentar estos números como sea para legitimar nuestras acciones.

Si hemos visto tantas veces marcas con números de fans inflados en varias redes sociales, que provienen de dudosos orígenes, es por algún motivo…

Está claro que las acciones que realizamos, y en particular en el campo del marketing digital, deben tener algún indicador de resultados, y que no hay muchas otras formas de evaluar el impacto producido. Así que el método es el correcto.

Empatizar con las personas

No obstante, las marcas deben evolucionar en su manera de pensar y ponerse en la mente de las personas. Vale, no es un concepto muy novedoso, ¡hace años que leímos lo mismo en todas partes! 

Pero intentemos hacerlo de verdad. Somos una persona, no un consumidor, un usuario, un usuario único, un visitante, una audiencia o un cohorte … (nos han puesto unos bonitos nombres, ¿verdad?)

Cómo la marca me piensa recompensar por mi fidelidad, por mi compromiso con ella, por el valor y la información que le aporto con mis datos personales, mis datos de navegación o de comportamiento que recapta a través de las cookies que se instalan en mi ordenador cada vez que abro una nueva página web.

En la época de los datos, mi localización, mis intereses, mis contactos, mi comportamiento, mis intenciones, hasta mis palabras (!) están almacenados y analizados. Que obtendré de las marcas, más allá de publicidades personalizadas y de remarketing (con banners presentes en todas partes por haber mirado un producto)?

Las marcas que sabrán enfocarse en la resolución de los problemas de una persona, aportar contenidos con valor añadido, servicio, inspiración, información o entretenimiento de calidad, valor social; las que sabrán humanizar la relación (no hablemos de B2B o B2C, hablemos de humano a humano), olvidarse un momento de kpis para ser quizás más altruistas, son las que a largo plazo reforzarán su imagen y obtendrán el máximo Return on Engagement.

Finalmente, se puede medir este ROE, a través de datamining en redes sociales, en foros o blogs, en los comentarios, analizando y estructurando la información de millones de palabras escritas. Es un trabajo más de fondo, que requiere medios para hacerlo, pero es seguramente muy valioso.

Relación entre empresa y cliente con automatización

Automatizar para humanizar

Automatizar para humanizar 2560 1709 Eric Onidi

La base del marketing es entender a los clientes. Cuales son sus expectativas, sus deseos, sus problemas, etc. poniéndolo en el centro de cualquier acción o decisión. La automatización del marketing permite ir más lejos en este proceso.

Tradicionalmente, en función del tipo de producto o servicio que ofrecemos, identificamos nuestro target, es decir el cliente objetivo, y segmentamos el mercado. Esta segmentación se suele hacer por datos demográficos (edad, ingresos, grado de estudios, nacionalidad, ocupación, etc.), psicográficos (actitudes, estilo de vida, personalidad) o de comportamiento (tipo de uso de un producto por ejemplo).

Hoy en día existen mucho más formas de segmentación basadas en datos que obtenemos del comportamiento online de los consumidores:

La segmentación se hace muy precisa, incluyendo elementos como las intenciones de los consumidores (intención de compra, de búsqueda de información o de inspiración…), sus interacciones con una marca (compartiendo o evaluando una información en redes sociales por ejemplo), sus percepciones de una marca (en relación con comentarios online) o su geoposicionamiento (información de localización dada por un dispositivo conectado).

Expectativas de los usuarios

En paralelo, los consumidores nunca fueron tan exigentes con una marca:

El punto de partida (quizás se nos olvidó en algún momento), es que quieren ser tratados como personas humanas, no como números o “IDs”. No son únicamente un monedero, un prospect a convertir en cliente. Quieren relaciones de humano a humano, no de empresa a consumidor, Business to Business (B2B) o Business to Consumer (B2C), como solemos razonar.

Quieren recibir inputs de calidad, en forma de contenidos de alto valor añadido que utilicen el mismo lenguaje que el suyo. Esos inputs se deben basar en sus problemas, sus dudas, sus pasiones o sus intenciones en cada momento.

Quieren respuestas inmediatas, personalizadas y coherentes a sus solicitudes, en todos los canales de comunicación, online y offline. ¿Cuántas veces hemos explicado la misma historia a diferentes operadores del servicio de atención al cliente? ¿Cuántas veces hemos recibido publicidad en forma de banner de un producto que ya hemos comprado? La organización de una empresa no importa: que el marketing no esté conectado con ventas o atención al cliente no es el problema del cliente, que quiere que la experiencia con la marca sea la mas fluida posible. 

Por otra parte, el consumidor de hoy exige a la marca más que un producto o servicio, necesita conocer cuales son sus valores, qué visión tiene, como se responsabiliza de los aspectos sociales o ecológicos … Que hace la empresa de los datos personales y de comportamiento que le está dando, cómo se recompensa su fidelidad ?

La marca tiene que empatizar con el consumidor, para sentir lo que siente, y aportar en tiempo real la respuesta adecuada a su solicitud, de un modo “ultra personalizado”. Es cuando hablamos de segmentación unitaria, es decir, formada por un solo consumidor (una utopía para los responsables de marketing?).

Automatizar la comunicación

Para poder ofrecer este grado de personalización hay varias etapas:

  • Primero debemos captar el máximo de información en forma de datos por parte de todos los usuarios. 
  • En segundo lugar debemos estructurar esta información. Se hace gracias al datamining (recopilación de datos), que nos permite descubrir patrones de comportamiento en las enormes cantidades de datos recibidos. Por supuesto, cuanto más fino y detallado el patrón y más reducido sea el segmento, más posibilidad de personalización.
  • En tercer lugar debemos conocer en qué etapa del proceso de compra se encuentra el usuario. Permite determinar su intención y sus necesidades: puede estar en el inicio del proceso, haciéndose preguntas generales o buscando inspiración. También podría estar ya decidido a comprar un producto y buscando un proveedor de forma activa para una necesidad concreta e inmediata. Si quieres más información sobre el Customer Journey, te recomendamos este artículo de blog donde te damos todas las explicaciones…
  • Finalmente viene la automatización de la comunicación, que permite enviar la información adecuada en tiempo real y en el canal adecuado. Para ello se necesita disponer de elementos de contenidos preestablecidos y adaptados a cada situación (tipo, formato, longitud, etc). El contenido definitivo se crea en base al  análisis de los datos de comportamiento y de intención del usuario.

Por supuesto estamos hablando de un trabajo de fondo que requiere tiempo, metodología y un cierto presupuesto. Confiar en expertos es recomendable para asegurar una correcta implementación de las herramientas (programa, chatbot…)

En B2B, Marketo de Adobe es un buen ejemplo de una herramienta de automatización. Para los que quieren profundizar, este es el enlace.

Todo lo expuesto me lleva a esta conclusión: parece una paradoja, pero la automatización es sinónimo de humanización de la relación entre la empresa y el consumidor.

¿Opinais lo mismo?